Que luz la de andar viajando
la dicha de lo nuevo
las sonrisas de improviso
y la sorpresa del camino
El misterio de la gente
una historia sin palabras
un paisaje interminable
los amores de la tarde
Viento y risa en los oidos
canta el juego de los niños
cuando el alma rememora
en la fuente de la memoria
Ir al rumbo siempre fresco
mutando el cuerpo con el tiempo
despierto y nuevo como las mañanas
calmado y vivo como las montañas
Revolviendo las andanzas
en la mente divagante
voy andando en mi poema
con la luz del navegante