yo he quedado inconcluso en viento de primavera
mirando la espera, esperando a mirar
la ventana de ceniza fría que ofrece un reflejo
en cuanto azulejo de pasillo infinito
que reclama que vuelvan tiempos malditos,
mas la palabra se hizo arena y el mar lo devoro en lamento
dejando para mí un resabio de azúcar quemada
con vida enarbolada y desgarrada de su cielo,
porque yo esperaba que al irte volando me llevaras también
en tu bolsillo de ave, en tu zapato enredado
o incluso en tu quimera,
porque en nuestra vida pasajera
vida de ilusión desarmada
no nos enseñaron a ser poetas
solo a ser cuerpos con escasa silueta.
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