cayeron sin entender que el viento también cantaba,
y que su canción brotaba azul en alguna piedra,
pero claro, no hay piedra cantora ni viento pintor,
ni voz incolora o árbol sin sol,
árbol sin sol, árbol sin sol,
ausente y eterno árbol sin sol,
sombreando este círculo de barro sin voz,
seco de polvo y lleno de nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario