y quiebro entre mi olfato la esencia de tus ojos
Recorre mi cuello la hebra entrecruzada,
atascada, limitada, anhelada, perfumada
Cae por mis hombros el alma de las cuerdas
y suben con el viento las palabras suicidadas...
Del aroma vuelto adicto me envuelvo lento y suave,
entre hilos enredados he desviado la mirada,
he desviado la mirada,
he desviado la mirada.
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