Cristalina insípida desgarrada de los grises,
doncella incolora que rompes en narices y llantos
suspendida por los hombros en el viento
caes libre hacia los ojos que inconclusos miran
Azulina, temblorosa
fría, aturdida y fugaz
tu vida: segundos de paz entre el cielo y la tierra
Destellos de lagrimas sobre el rostro,
desgarro inerte y húmedo,
vida que fluye sobre las cumbres
y río que muere entre los mares
destila mi cuerpo en tu tormenta,
hazme en el viento tu refugio,
limpia la vida, las durezas
e inunda mi vida en libertades.
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